Hilos tensores PDO contra la flacidez y estimulación del colágeno
Los tratamientos con hilos tensores de polidioxanona (PDO o hilos mágicos / coreanos) tratan de evitar y combatir la flacidez en las zonas de la cara, cuello, muslos y brazos. La duración del tratamiento es de apenas 30-60 minutos y solo requiere de anestesia tópica (crema). Se trata, por tanto, de un tratamiento de rápida e indolora aplicación con unos efectos a medio largo plazo que alcanzarán su máxima expresión al cabo del mes y se prolongarán durante los siguientes 6 meses (de media).
La terminología con los hilos tensores PDO es variada. Dado que su uso comienza en Asia (Corea y Japón) algunos los conocen como hilos coreanos, también llamados hilos mágicos por el notable efecto que su aplicación genera en los pacientes que se someten al tratamiento.
Es preciso tener en cuenta que se trata de un tratamiento con producto 100% reabsorbible y biocompatibles con el organismo que ayuda a tensor los tejidos y aumentar tanto el colágeno como la elastina, responsables de la firmeza y la tensión de la piel, que evitan la flacidez y las arrugas en la piel.
Efecto lifting de los hilos tensores PDO
Eliminar las arrugas y aplicar tratamientos contra la flacidez es conocido, por muchos, como el clásico lifting. Si bien los efectos son muy parejos, no así la metodología de su implantación.
Los resultados que se pretenden es cierto que son los mismos que se obtiene, a saber: tensión en los músculos de la cara que eliminen las arrugas, reduzcan la flacidez en cara y cuello y generen, de forma automática, un efecto rejuvenecedor en el paciente.
¿Cómo se combate la flacidez con los hilos PDO?
Uno de los efectos de los hilos tensores es su capacidad para estimular la generación de colágeno. ¿Qué es el colágeno? El colágeno es una proteína, la más abundante en el cuerpo humano, que conecta los tejidos de nuestro organismo. Es decir, es la sustancia que mantiene unidos todos los elementos del cuerpo (órganos, tejidos, vasos sanguíneos, tendones, etc). El colágeno es fundamental, por tanto, en nuestro cuerpo.
Es, sin embargo, curioso saber que, pese a que hay técnicas que ayudan a reducir la pérdida de colágeno (o generarlo), el cuerpo humano comienza a perder colágenos en el cuerpo a partir de los 25 años, edad a partir de la cual disminuye progresivamente y de forma gradual el porcentaje de colágeno en el cuerpo. A partir de los 60 años, por ejemplos, el cuerpo ha perdido, aproximada,ente, un 35% de su capacidad productora del colágeno.
Sabido esto la aplicación de los hilos tensores adquiere, si cabe, mayor sentido, pues contribuye a mantener activa la producción de nuevo colágeno y elastina en el cuerpo, que están directamente relacionados con el aspecto rejuvenecido gracias a la firmeza y elasticidad que éste provocan en la piel.
Zonas en las que se aplican los hilos tensores PDO
La relación entre los hilos tensores y tratamientos rejuvenecedores es estrecha. Contra nuestra voluntad es natural que, a partir de los 25-30 años, la piel comience a mostrar ligeros avisos de flacidez en los músculos.
Las zonas de los brazos, muslos, cara y cuello son las que primero acusan la falta de firmeza, las arrugas y la flacidez. La edad en la que comienzan a aparecer síntomas notables (aunque se inciia antes) es a partir de los 35 años, cuando desestructuración del colágeno es más evidente. Factores como la dieta, malos hábitos como el tabaco o componentes hereditarios contribuyen a que esta pérdida de colágenos se incremente o mantenga una pérdida más natural.
De ahí que las partes del cuerpo más habituales en estos tratamientos sean.
- Pecho (escote)
- Abdomen
- Muslos
- Rodillas
- Cuello (papada)
- Cara. Mandíbula, patas de gallo.
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